Félix Arcadio Montero Monge

Félix Arcadio Montero Monge

“Don Félix Arcadio vivió en la montaña.
Tenía los ojos como la mañana.
Cuando Iglesias dijo:
“Mi caballo blanco, mi frente altanera”.
Don Félix decía:
“Patria alborozada. Patria estremecida”.
Cuando Iglesias dijo:
“Mis montes, mis valles, mis cañaverales”.
Don Félix decía:
“Tus aires, Patria, tus palomares”.
Cuando Iglesias dijo:
“Mis ríos, mis mares”.
Don Félix decía:
“Tus pajarillos, tus libertades”.
Don Félix Arcadio vivió en la montaña.
Tenía los ojos como la mañana”."Herediano de nacimiento -por lo que hoy la principal escuela y una calle de Santo Domingo portan su nombre-, al igual que su esposa Rosa Segura Fonseca, este notable abogado y ciudadano tuvo fincas en Naranjo. Fue el último rector de la Universidad de Santo Tomás, clausurada en 1884, a pesar de sus luchas por evitarlo, así como el fundador del Partido Independiente Demócrata, que ocuparía el segundo lugar en las elecciones de 1894, las cuales permitirían la instauración de la tiranía de Rafael Iglesias, por ocho años. Pero no fue una tureca ni un partidito de pasarraya, sino el primer partido progresista y radical, de fuerte y profunda raigambre popular, campesina y obrera, en el cual por cierto militara el siempre indomable José María (Billo) Zeledón, autor de la letra de nuestro Himno Nacional.Y, por su beligerancia, Montero tendría que pagar un alto precio personal y familiar. Cuentan los historiadores que Iglesias fraguó un auto-atentado, del cual lo inculpó, por lo que lo persiguieron. Entonces, amigo leal y cabal, mi abuelo Ascensión Quirós construyó un escondite en su casa -el cual conocí de niño, y sería utilizado por otros durante los conflictos de 1917 y 1948-, que no pudo utilizar, pues lo capturaron antes, en Naranjo. Viles, lo encerrarían por 14 meses en una jaula diseñada para criminales mientras se esperaba el proceso judicial, tras lo cual, declarado culpable, fue desterrado a Barcelona. Permaneció allá varios años y, a su regreso en 1897, moriría en el barco al ingerir un plato idéntico al de otros pasajeros, a quienes curiosamente nada sucedió.Su nieto Arturo, muchos años después lo evocaría así:“Mi abuelo está en el mar. Iglesias quiso que su cuerpo muriera entre las algas. Mi abuelo es marino desde entonces, y toca puerto cada vez que la Patria lo llama. Mi abuelo está vivo. Mi abuelo es marino, Iglesias lo sabe”."

Tomado de http://www.tribunademocratica.com/2006/11/en_octubre_montero_vega.html

jueves, 26 de junio de 2008

PROCLAMA DE SAN PABLO DE HEREDIA

Costarricenses

Nos roban nuestro país, pisotean nuestros derechos, cercenan las instituciones patrias y con ello los logros sociales y políticos de los últimos sesenta años, que nos han hecho un país diferente en América Latina.
Nuestra amada Costa Rica está de luto… los mayores tribunales e instituciones, a los que la Constitución obliga a custodiar nuestra herencia ética e institucional, la pureza electoral y la Justicia, se han unido al vándalo que, valiéndose de nuestra democracia e ingenuidad, vende nuestra energía, espectro electromagnético, agua, bosques, mares y playas, al mejor postor.
Ha llegado la hora de unir voluntades y olvidar diferencias entre hermanos. Sólo el pueblo de Costa Rica en estrecha unión de conciencias y voluntades, podrá arrebatar el poder al tirano.

Costa Rica atraviesa por uno de los momentos más complejos y difíciles de su historia. Por segunda vez en la vida republicana, una gavilla de advenedizos intenta apoderarse de nuestra Patria.

Los nuevos filibusteros no portan fusiles y cañones ni desembarcan su contingente .mercenario para tomarse, a sangre y fuego, las poblaciones, los cuarteles o los mesones de guerra. Los nuevos filibusteros no hablan de rendición incondicional y tampoco pretenden, como Walker, ser Presidentes de la República. Los nuevos filibusteros, propietarios de las corporaciones trasnacionales y el capital financiero, viajan en sus aviones privados, vienen vestidos de etiqueta, emplean modales refinados y ni siquiera necesitan alzar la voz para ordenar y tomar, en su provecho, decisiones fundamentales sobre el futuro de nuestra tierra y del mundo.

Hace casi 20 años, se inició con ímpetu la fase decisiva de la globalización neoliberal. Varios factores la hicieron posible. El primero de ellos fue la desintegración del viejo campo socialista en Europa del Este. De un mundo bipolar, pasamos a uno unipolar. Al mismo tiempo, aparece en el escenario mundial una nueva forma de la empresa capitalista, resultado de las megafusiones y el apoyo del capital bancario y financiero y que hoy conocemos con el nombre de corporaciones transnacionales. Surge un nuevo orden político y económico mundial, dotado de instituciones de alcance universal, creadas para disciplinar las relaciones entre el mundo rico y su periferia. El Tercer Mundo, fuente histórica de materias primas y dueño de los grandes yacimientos de hidrocarburos, se empobrece cada vez más. Así reviven y nos imponen su disciplina draconiana, las viejas instituciones de Bretón Woods: el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, y lo que ahora conocemos como la Organización Mundial de Comercio, básicamente controladas por los Estados Unidos.

Esta nueva etapa del capitalismo desarrollado que conocemos con el nombre de Globalización Neoliberal, no se da en el vacío. Porque aprovecha en su entero beneficio la nueva revolución científica y tecnológica, monopoliza el conocimiento científico de punta, crea normas que le permite patentizar la vida, vincula la investigación fundamental y las complejas investigaciones de la ciencia moderna con la producción de mercancías e impone su control absoluto sobre el mercado mundial de manufacturas y servicios.

Las grandes capitales mundiales de la globalización, se aprovechan de la inexistencia de auténticas contrapartidas intelectuales, ideológicas e incluso políticas, al capitalismo salvaje y establecen el llamado "pensamiento único". Su aguda visión de las relaciones mundiales y de sus mega intereses, lleva a los países desarrollados a la conformación y control de un sistema económico internacional, a una nueva etapa colonial e imperial, centrada en la absoluta liberalización de los mercados de capitales y la especulación financiera, en la apropiación y control de las fuentes y el comercio de materias primas, comenzando por los hidrocarburos, en la internacionalización de la justicia financiero-corporativa dentro el Banco Mundial y finalmente, en la firma de tratados bilaterales o multilaterales de libre comercio (TLCs) con los países de la periferia.

Su dominio sobre los mercados, la economía y el progreso material y científico, los lleva a convertir las relaciones entre las naciones en meros vínculos mercantiles y a prescindir de manera absoluta de los principios de solidaridad y colaboración entre los pueblos. Así malgastan porcentajes exorbitantes de la energía comercial mundial para mantener su sociedad de consumo, Las sociedades opulentas, fundadas en el desperdicio atroz de recursos y alimentos, no han dudado en convertir millones de toneladas de trigo y otros granos indispensables para la dieta humana, en combustibles. De este modo, son directamente responsables de la crisis alimentaria de nuestro tiempo.

Estas fuerzas han decidido apoderarse, como en 1856, de nuestra Patria y por eso las hemos calificado como neo filibusteras. Solo que ahora cuentan con un aliado que Walker no tuvo, porque él encontró un pueblo sólidamente unido alrededor de Don Juanito Mora, su Presidente Patriota.

El aliado interno de los nuevos filibusteros, es un reducido número de oligarcas y potentados criollos quienes, junto a los políticos de viejo cuño, han renegado de su nacionalidad y de sus obligaciones ciudadanas. Juntos se disponen a darle al mundo la impresión de que continuamos como una nación independiente y soberana. Juntos participan de la subasta de la Patria, en la que venden a pedazos mares y playas, bellezas naturales, biodiversidad, agua, instituciones públicas y empresas estatales, fuentes de energía y el músculo creador de nuestros trabajadores, hombres o mujeres, que con su trabajo manual e intelectual producen enormes riquezas.

Esta nueva alianza entre los invasores extranjeros y sus aliados locales, ha provocado la completa desintegración del Estado de derecho y ha corrompido los valores institucionales y jurídicos sobre los que se levantó la República. Destruyó la independencia de los poderes del Estado, manipuló y subordinó al Poder Judicial, doblegó y sometió a su irrestricta voluntad a la Asamblea Legislativa, convirtió en un pelele al Tribunal Supremo de Elecciones y pervirtió la institución del sufragio, procedimiento sagrado sobre el que debería asentarse la voluntad del pueblo, es decir, del Soberano.

Esta nueva alianza ha convertido el poder del Estado en una refinada maquinaria para el lucro y el enriquecimiento personal. El aparato del Estado ha pasado a ser una herramienta de asociación, financiera y especulativa, entre políticos-empresarios o empresarios-políticos, con especuladores internacionales y algunos de la más oscura procedencia. Esta nueva alianza ha abandonado por completo cualquier idea de construcción nacional, de progreso o desarrollo que pudieran tener como objetivo, el mejoramiento de las condiciones de vida de los costarricenses y un futuro esperanzador para las juventudes de la Patria.

También ha socavado los principios y fundamentos de la moral y la ética política. No le ha dejado a la ciudadanía, y sobre todo a las juventudes, la posibilidad de edificar una Patria justa y soberana, fundada sobre la base del amor y la solidaridad. Porque todo lo que dicen y hacen estas fuerzas, está movido por su desenfrenada codicia. De este modo, han instaurado al interior de Costa Rica los principios globales del capitalismo salvaje, que todo lo convierte en mercancía y afán de lucro.

Para los impulsores de la globalización, si no están de por medio el oro y las riquezas, nada vale. Ni el bienestar ni la vida humana. Por eso no les importa provocar hambrunas universales o declarar como material de desecho, a los pobres de la tierra. Por eso aquí en nuestro país no les inquieta usurpar el agua de las comunidades, sembrar agrocombustibles en vez de alimentos o robarse las instituciones públicas, como el ICE o el INS, a cambio de comisiones o negocios privados. En pocas palabras, despliegan un enorme poder de corrupción al que debemos vencer.

Por eso las crisis de nuestro tiempo son convertidas, merced a maniobras especulativas, en fuente de gigantescos negocios: la crisis energética, la crisis alimentaria, la crisis sanitaria, la crisis climática o la crisis monetaria y financiera ¿Estaremos en presencia de nuevas formas de asociación mafiosa, que mueven capitales, inversiones, fideicomisos o transacciones, a espaldas del mundo?

Pero es también un momento esperanzador y venturoso, porque a la vez que dejamos atrás la vieja división política heredada de la guerra civil del 48, avanzamos hacia una nueva realidad, constituida por la unidad de los patriotas; unidad en la pluralidad, unidad para defender nuestras conquistas históricas y construir la Patria Nueva. Todo lo que une a los patriotas, es cien veces más fuerte que aquello que pudiera separarnos.

Esta nueva forma de unidad, se expresó en la gesta del referéndum, la que tuvo alma de mujer, la que les dio un nuevo y destacado papel a las juventudes, a las comunidades, a las organizaciones sociales y ahora se manifiesta así en Sardinal y Talamanca.

Esta novedosa pluralidad hizo posible el surgimiento del gran movimiento patriótico del NO y nos plantea ahora su conversión, junto a los miles de ciudadanos honestos que votaron por el SI o se abstuvieron por desinformación, temores o presiones, en la fuerza principal que lleve adelante la derrota del neoliberalismo y el rescate del estado social de derecho y de servicio público.

Las conquistas históricas de la sociedad costarricense, que fueron inspiradas por las corrientes principales del pensamiento social costarricense, nos conducen hacia la construcción de una democracia avanzada y solidaria en la Costa Rica del siglo XXI. Atravesamos por un momento venturoso, porque amplias mayorías de ciudadanos, cuentan ahora con una mejor información, aunque siempre limitada, sobre los valores materiales y humanos que alberga nuestra Patria y la importancia de defenderlos.

Una nueva mayoría nacional se ha creado en la fragua de la lucha cívica contra el TLC, contra la nueva oligarquía y el régimen de los Arias. La unidad que proponemos, requiere una alta dosis de solidaridad, de tolerancia, de claridad de objetivos, de altruismo y desprendimiento. Alcanzarla no es una tarea sencilla, porque nuestros enemigos han logrado confundir a miles de ciudadanos.

Merced a una multimillonaria campaña mediática, el régimen neoliberal, que conoce sus debilidades, se defiende con fiereza. Algunos de los grandes medios de comunicación, cumplen el papel de represores y fiscales de la conciencia cívica, propalan mentiras, manipulan las informaciones, amedrentan, amenazan y defienden, hábilmente, las peores causas.

También luchamos contra nosotros mismos, porque el neoliberalismo ha sabido cultivar el sentimiento de que es muy poderoso. Algunos luchadores sociales piensan que para alcanzar el gobierno, es necesario conquistar de antemano las garantías de pureza electoral. Pero ningún pueblo ha logrado conquistas decisivas si no se dispone a luchar y a vencer obstáculos enormes.

Las garantías de libertad y pureza electoral son importantes, pero no son un prerrequisito para luchar en cualquier terreno, incluido el electoral. Sin embargo, proclamamos desde ahora una lucha sin tregua por las garantías electorales. Proponemos un plan de acción capaz de encender de nuevo la llama del patriotismo y la defensa de esas libertades vulneradas.

No renunciaremos al uso de todas las herramientas y métodos de lucha adecuados y posibles para enfrentar a los enemigos de Costa Rica, como la lucha parlamentaria, con los diputados patriotas; como la lucha en las calles en demanda de las justas reivindicaciones de grupos como los maestros, los sindicalistas o los agricultores; como la lucha ideológica, cuando damos nuestra batalla de ideas con que enfrentamos las falsedades de los que venden la Patria. Lo mismo ocurre con la lucha electoral. No nos quedaremos al margen de los torneos electorales que, como el Referéndum, constituyen una extraordinaria palanca para movilizar a las personas y fortalecer la conciencia ciudadana.

La lucha electoral, como una actividad en nuestras manos, será un medio para la elevación de la conciencia de todos. Juntos convertimos el Referéndum en una gran escuela de formación cívica, en una expresión viva del Soberano; pues una contienda electoral puede ser también una herramienta para avanzar.

Apartar de nuestros objetivos cardinales la lucha por el poder del Estado, es condenarnos a luchar por años, por decenios, sin asumir la tarea fundamental de conducir políticamente al país. Y eso no es propio de auténticos luchadores sociales. Tenemos que aceptar que en muchos países hermanos de Nuestra América, recurrir a la lucha electoral ha sido oportuno, legítimo e incluso exitoso. Señalamos que el poder tiene múltiples expresiones y manifestaciones y se puede construir poder social y popular desde la cultura, el pensamiento, el movimiento social y las comunidades.

Compañeros y compañeras, el problema no es ganar unas elecciones, aunque sería deseable. La tarea es construir lo que hasta ahora no tenemos: una fuerza política orientada por un pensamiento y un programa, que llene el vacío de conducción del que nuestro movimiento patriótico ha carecido. Lo más importante en un movimiento político son las ideas y los ciudadanos que las enarbolan. Si las ideas son claras y orientadoras, una mujer o un hombre con suficiente determinación, puede hacerlas suyas y encarnarlas en nombre de las mayorías.

Creemos que la ciudadanía costarricense ha dado un verdadero salto en su conciencia cívica, porque el movimiento patriótico venció en el Referéndum y ese triunfo le fue escamoteado. Nunca, después de 1856, ha existido un conjunto de fuerzas y clases sociales más unidas por ideales comunes, en torno a la defensa de la Patria. Estas fuerzas incluyen a decenas de miles de
costarricenses que fueron literalmente abrumados por la campaña del miedo y desinformación que el gobierno y las transnacionales impulsaron a favor del TLC.

Pero es urgente organizar a la ciudadanía en torno a ideas, sentimientos y valores que compartamos y que hayamos construido gracias a las reflexiones comunes. Juntos reflexionamos y luchamos en defensa de Costa Rica y por el triunfo en el Referéndum. Se eliminaron las barreras artificiales que separaban las corrientes ideológicas que alimentaron la fragua donde naciera el Estado Social de Derecho y de Servicio Público en Costa Rica.

Hoy nos sentamos en la misma mesa a compartir el pan y los sueños, libres de viejos y corroídos partidos, el cristianismo social, la social democracia y el socialismo democrático. Entre nosotros, no hay prácticamente ninguna discrepancia de fondo. Cada una de esas fuerzas incluso agrega algo más al movimiento. El cristianismo social aporta ética y humanismo; la social democracia, un gran realismo político y el socialismo, fortaleza revolucionaria y utopía.

Por ello decidimos unirnos en torno a principios, valores y propuestas programáticas. Su destino es ser asimiladas y compartidas, pero también enriquecidas, por los centenares de miles de personas que hicieron nacer la impresionante energía cívica que irrumpió como un volcán desde las entrañas del movimiento del NO.

La Patria nos aguarda. Dos tareas fundamentales deben ser emprendidas casi simultáneamente. Lo primero son las ideas. Discutir con profundidad y apropiarnos de los planteamientos de nuestra Proclama. Porque un movimiento político y social sin ideas, se pierde o se desorienta en cualquier recodo. Pero al lado de las concepciones generales y del estudio permanente de la realidad nacional y local, debemos empeñarnos en la construcción de una plataforma político-electoral que pongamos íntegramente en manos de la ciudadanía.

Debemos inscribir uno o varios partidos que no tengan dueños, que sean alentados por auténticos patriotas y sobre todo, que adquieran desde hora el compromiso de forjar la unidad y de elegir los puestos de elección popular, por medio de los procesos más amplios y participativos. Deberán ser partidos donde el estudio, la formación permanente y la discusión de ideas, los conviertan en una fuerza política revolucionaria y transformadora, capaz de movilizar al pueblo y enfrentar con absoluta claridad y determinación, a los enemigos de Costa Rica.
PROPUESTA DE PRINCIPIOS PARA LA UNIDAD PATRIÓTICA

La verdadera unidad de los patriotas, debe fundarse en principios, es decir, en los valores éticos, políticos y espirituales que sostienen la actividad práctica del movimiento.

Primero: DEFENSA DE LA VIDA

Defender la vida en todas sus manifestaciones, sociales y naturales. Defender la dignidad humana, los valores éticos, morales y espirituales de nuestro pueblo y que enaltecen el humanismo, el valor del trabajo, la soberanía, la libertad, la paz, la democracia, la solidaridad, la justicia, la equidad y el bien común. Porque la denominación de estos valores han sido palabras vacías y desprovistas de significado, en manos de los grupos dominantes.
Hablamos de la vida humana social y concreta, donde el respeto a la dignidad significa la construcción de una sociedad inclusiva en todos los aspectos, en las relaciones sociales entre hombres y mujeres, en los aspectos étnico-raciales y en los referentes a la diversidad y la opción sexual de las personas adultas. Esta inclusividad, debe significar la liberación del predominio de estructuras particulares de poder y jerarquización, tal como las relaciones patriarcales.
La defensa de la vida significa el ascenso social a una vida plena y feliz.

Segundo: ACTIVA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Garantizar la permanente contraloría y la participación activa de la ciudadanía en la vida política de la sociedad costarricense, transformando la democracia electoral y representativa, en una democracia participativa como la establece la Constitución y con capacidad de veto sobre las decisiones de los gobernantes y de remoción de las autoridades electas. Para la inmensa mayoría de los ciudadanos, la participación cívica comienza en la localidad donde vive, en su barrio o en su cantón. La municipalidad y las alcaldías, son los centros de poder institucional más inmediatos y directos que tienen las personas. Pero los consejos municipales han sido postergados y menospreciados, abandonados a su suerte, en vez de ser convertidos en escuelas de formación cívica y tribuna abierta de las inquietudes ciudadanas.
Las municipalidades tienen un enorme poder que generalmente no emplean. De ellas dependen permisos y patentes de todo tipo y la estricta vigilancia de las leyes y ordenamientos sanitarios y ambientales. Sin dejar de atender la participación y vigilancia sobre las grandes decisiones políticas y económicas del gobierno central, nuestra obligación es limpiar de corrupción y servilismo a los municipios y convertirlos en motores activos de la participación ciudadana.

Tercero: UN PACTO SOCIAL DE LARGO ALCANCE

Impulsar un pacto social sostenido y de largo alcance, un nuevo “Pacto de Concordia”, entre las tres fuerzas vitales de la Costa Rica moderna:
Los empresarios patriotas, pequeños, medianos y grandes, adheridos y comprometidos con los valores supremos de nuestra nación, la defensa de la Patria, los derechos de los trabajadores y el medio ambiente y una mejor distribución de la riqueza social producida con el esfuerzo de todos.
Los trabajadores manuales e intelectuales, responsables de la eficiencia y la moral productivas, la multiplicación de la riqueza nacional y el soporte de los valores de solidaridad y justicia social. Sin trabajo no hay riqueza, ni progreso, ni bienestar para todos.
Un Estado eficiente, tecnificado, sin trabas burocráticas, sin corrupción y constituido en un aliado de la producción nacional, pública y privada y en una herramienta al servicio del bienestar, la seguridad y los derechos de la ciudadanía.
Sólo una integración de esta naturaleza, podrá garantizarle a Costa Rica un impetuoso desarrollo económico y social, basado en el trabajo y la inteligencia creadora de su pueblo y en el uso racional y sostenible de los recursos naturales.

Cuarto: VALORACIÓN DE LA MUJER, PARA ENALTECER LA IGUALDAD, LA PAZ Y LOS VALORES DEL ESPÍRITU; DE LOS NIÑOS, LOS ANCIANOS Y LAS JUVENTUDES.

Las mujeres son la fuente natural de la vida humana e integran la mitad de la población mundial. Las diferencias políticas entre hombres y mujeres son artificiales y han surgido como resultado de relaciones discriminatorias y patriarcales. Esas diferencias, que se expresan en aspectos sociales concretos, tienen un intenso soporte ideológico que las crea, las perpetúa y las estimula.
Nuestro mayor aporte a la causa de la igualdad entre hombres y mujeres, debe ser entonces, ideológico y práctico. El fundamento de la verdadera igualdad y equilibrio de género que le otorgan a la mujer su carácter de ser humano integralmente libre, comienza con la participación política plena, con su completa posibilidad y disposición a defender la Patria y ocupar puestos de decisión en espacios públicos y privados, en completa igualdad con los hombres, lo que implica su derecho de ser las dueñas y tributarias de cuanto noble y bueno construyamos en ella.
Los niños nacen para ser felices, en el más amplio sentido de la palabra. Su protección y desarrollo pleno, garantiza la perpetuidad de nuestros valores más puros y nobles. La incorporación de los niños y los jóvenes, no puede ser comprendida como un simple acto de obediencia. Ellos no son los ciudadanos del futuro, ya ellos están aquí y tienen grandes aportes que dar, porque son un ejemplo diario de nobleza, de honradez, de sinceridad, de idealismo y de amor. El hecho que no voten no significa que no tengan nada que decir o que debamos ignorar sus opiniones.
Los adultos mayores deben ser igualmente cuidados y protegidos, como donantes de su vida dedicada al trabajo, como depositarios y trasmisores de los valores éticos y las experiencias productivas, surgidas del humanismo costarricense.
Las juventudes, soporte fundamental del idealismo y el entusiasmo en el deporte, las artes y la ciencias, el estudio y el trabajo, hacen que su formación espiritual e intelectual, científica, crítica y humanista, redunde en el vigor y seguridad de la vida nacional y el futuro de la Patria. En los jóvenes debe centrarse una actividad política basada en el servicio a los demás y en la defensa de Costa Rica.

Quinto. INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA

Salvaguardar, de manera permanente y activa la independencia y la soberanía nacionales.
Independencia y soberanía no son concepciones abstractas. Ellas significan independencia política real, soberanía alimentaria, soberanía energética, soberanía en las telecomunicaciones y la información, soberanía en la transmisión de los valores nacionales, además del incuestionable e inderogable principio de que los dueños de Costa Rica somos los costarricenses. Soberanía es reconocer y actuar como los únicos dotados de la capacidad para decidir el rumbo y el mejor destino de la Patria.

Sexto. PATRIOTISMO SOLIDARIO

De la unidad y fusión del pensamiento social costarricense (cristianismo social, social democracia y socialismo), surge una expresión y un pensamiento social nacional, nuevo y creador: El Patriotismo Solidario. Esta forma de unidad del pensamiento costarricense, está expresada de manera práctica en nuestra construcción social e histórica y confirmada en las grandes reformas de la 2ª mitad del siglo pasado. También expresa su particularidad en la también llamada “Vía Costarricense”.
En consonancia con esta visión, es necesario consolidar y fortalecer el Estado Social de Derecho y de Servicio Público, así como la permanencia en manos nacionales de las instituciones o empresas definidas como estratégicas. Estas son un patrimonio inalienable que garantiza el bienestar y las condiciones de vida de los costarricenses.
El Estado, tiene dos componentes fundamentales, los usuarios y los servidores públicos. Ambos se relacionan en un acto de solidaridad y patriotismo y ambos se deben dedicación, respeto y entrega.
Un auténtico poder ciudadano, implica modernizar, desarrollar y elevar, con renovado ímpetu, el proyecto justiciero, reformador y democrático nacional, iniciado por los viejos liberales y continuado, como expresamos, bajo la inspiración de conductores y pensadores como Vicente Sáenz Rojas, Joaquín García Monge, Calderón Guardia, Emilia Prieto, Monseñor Sanabria, Luis Barahona, Jorge Volio, Omar Dengo, Carmen Lira, Manuel Mora, Luisa González, Carlos Luis Fallas, Rodrigo Facio, Alberto Martén, Cristián Tattenbach, Isaac Felipe Azofeifa, José Figueres Ferrer, María Eugenia Dengo y Hilda Chen Apuy entre muchos otros.

Sétimo. UNIDAD NACIONAL

Los pueblos desunidos y fragmentados, son fácilmente subordinados y derrotados. La Unidad Nacional consiste en sumar en un vasto movimiento ciudadano y político, las clases y fuerzas sociales integradas por hombres y mujeres que componen la nueva mayoría nacional: agricultores, empleados, trabajadores manuales e intelectuales, profesores y maestros, pueblos indígenas, trabajadores del Estado, profesionales y técnicos, juventudes, obreros, empresarios patriotas, dirigentes espirituales y culturales. Esta nueva mayoría nacional está empeñada en preservar la Patria como un patrimonio eterno de los costarricenses.
Con esa unidad, triunfaremos política, social y electoralmente sobre la nueva oligarquía y el modelo que impone el proyecto anexionista que traslada la Patria a manos ajenas.


FUNDAMENTOS PROGRAMÁTICOS

Unidos en torno a ideas, le proponemos a la ciudadanía que nuestro esfuerzo de construcción nacional se fundamente en compromisos básicos que, sin perjuicio de introducir otros que demanden las urgencias populares, deberán ser alcanzados por un Gobierno Patriótico de Unidad Nacional. Estos compromisos deben ser ampliados y enriquecidos en virtud de actividades colectivas que sumen el talento y las experiencias de los productores directos, las comunidades, los especialistas y los científicos, imbuidos de una visión patriótica y transformadora.
1.- LA COMIDA ES LO PRIMERO.

El mundo desarrollado ha llevado a la humanidad al borde de una catástrofe. La explotación inmisericorde de los recursos naturales y ambientales, las guerras de agresión que conllevan un sacrificio alucinante y absurdo de vidas humanas y recursos económicos, el intercambio desigual, el uso de las reservas y los excedentes alimentarios como arma política, el "libre comercio" como herramienta de dominio de la globalización neoliberal, la emisión de gases de efecto invernadero y el calentamiento global y ahora, el empleo de las mejores tierras de labranza para producir alcohol carburante y otros combustibles, son las prácticas irracionales, destructivas y antivida, que se le proponen a la humanidad contemporánea.
Estas acciones amenazan convertirse en un auténtico genocidio, además de constituir un descomunal derroche de recursos que deberían destinarse a la producción de alimentos, a la salud y al bienestar de millones. Costa Rica ha entrado en ese remolino infernal, pues las tierras arroceras y frijoleras de Guanacaste y otros lugares, les son expropiadas a los agricultores para producir caña y luego etanol o son simplemente abandonadas por una ausencia total de apoyo y estímulos a los empresarios agrícolas.
El TLC por su parte, ejecutado literalmente, no solo termina con la producción y el mercado interno en manos nacionales, sino que inserta a nuestra Patria a los engranajes del capitalismo salvaje, en el fallido sistema que hace depender nuestra alimentación del mercado internacional de excedentes agrícolas. Nos convierte en prisioneros o cómplices de la voracidad del mundo desarrollado y sus corporaciones, como las transnacionales de semillas y alimentos, las corporaciones farmacéuticas y las medicinas de patente, los monopolios de agroquímicos, los ladrones de instituciones públicas, los saqueadores de nuestra biodiversidad y los mercaderes del agua y las riquezas naturales de territorios y mares.
Defender la Patria de semejantes efectos, proteger y amparar a nuestros productores e industriales agropecuarios, estimular el amor por la tierra, proteger las fuentes de agua, multiplicar la producción alimentaria, luchar contra el desabastecimiento y salvaguardar el mercado interno como un patrimonio nacional, representan tareas políticas de primer orden.
En el contexto de una nueva estrategia de desarrollo rural, se hace necesario impulsar un programa agroindustrial de autonomía y soberanía alimentaria, que garantice beneficios económicos, recursos e incentivos para los productores así como alimentos accesibles, de la tierra y el mar, para todos los hogares costarricenses.
No es concebible que un país, con la experiencia de sus agricultores y pescadores, con las tierras y el mar patrimonial que posee, no produzca alimentos abundantes y de buena calidad.
Un esfuerzo productivo semejante, requiere un estímulo social y estatal permanente, a la empresa nacional individual y colectiva.

2.- VENCER LA IMPUNIDAD Y LA CORRUPCIÓN

La impunidad, el tráfico de influencias y la corrupción son lacras sociales principalmente heredadas de la vieja política. La corrupción, el enriquecimiento ilícito y el tráfico de influencias, aparecen como resultado de un vínculo espurio entre el interés personal y el poder político. Ese interés personal puede provenir tanto del administrador como de un tercero en complicidad con este. Pero es imposible alentar la probidad en la función pública, si los más altos dirigentes del Estado de las instituciones, no dan el ejemplo de honradez y austeridad.
Un nuevo gobierno patriótico de unidad nacional, terminará con la impunidad, como la prerrogativa de algunos de violar leyes, reglamentos y derechos, de evadir impuestos o afectar y perjudicar la colectividad en su exclusivo beneficio, sin enfrentar la debida sanción penal o política.
Es urgente derrotar la filosofía y la práctica de la corrupción, que entre otras cosas nos propone que un individuo solo es corrupto, cuando un tribunal de justicia lo declara culpable. Pero la mayor parte de las veces es muy difícil probar judicialmente los actos de corrupción. Por eso, para los delincuentes políticos, la sanción deber ser también política. Para esto, entre otras cosas, será necesario reforzar el poder, los alcances y las prerrogativas de las comisiones de investigación de la Asamblea Legislativa.
El tráfico de influencias, la narcopolítica y el tráfico de drogas, el turismo sexual, los casinos, las máquinas y las mesas de juego y otras perversiones sociales, se ven favorecidas por la impunidad y la corrupción. Hay que acabar con ellas.

3.- LUCHA POR LA CALIDAD DE VIDA

Garantizar una mejor calidad de vida de los hogares y la ciudadanía.
Calidad de vida significa asegurar el incuestionable dominio nacional sobre el territorio y sus extensiones marítimas, la biodiversidad, el subsuelo, el agua, el aire, las costas y el mar patrimonial.
Calidad de vida significa hogares y niños más felices, trabajo seguro y bien remunerado para todos los trabajadores, recreación estimulante, deportes, cultura y vida sana para las grandes mayorías.
Calidad de vida significa velar porque nadie viole, maltrate o interrumpa la paz de los hogares y las comunidades. La primera obligación del Estado es velar por la seguridad de todos los ciudadanos, hombres y mujeres y ningún delincuente o traficante debe quedar sin el castigo apropiado. Pero castigo sin trabajo intenso, no es castigo.
Sin seguridad, tranquilidad y paz, no será posible disfrutar a plenitud de las conquistas económicas o sociales que los costarricenses alcancen en virtud de su esfuerzo.
Una sociedad solidaria crea a su vez ciudadanos solidarios y respetuosos. Una sociedad más educada, más fraternal y justiciera, evita mejor la aparición de lacras sociales como la delincuencia y .el consumo de drogas.
Invertiremos los recursos necesarios para proteger y curar, con esmero y amor, a las personas adictas a las drogas, porque ellas son víctimas y no delincuentes.
La construcción de una sociedad mejor y que mejore la calidad de vida de los habitantes, es la base para perpetuar una herencia digna, patrimonio de las futuras generaciones de costarricenses.

4.- LA CONSTRUCCIÓN DE LA MEJOR SEGURIDAD SOCIAL Y LOS MEJORES SERVICIOS PÚBLICOS DE AMÉRICA LATINA.

El estado le adeuda cifras astronómicas a la seguridad social de Costa Rica. Violando la Constitución, varios gobiernos se han apropiado de los fondos de enfermedad y maternidad, destinados por mandato constitucional al mejoramiento permanente de la salud de los ciudadanos. Dice el artículo 73 de la Constitución en su párrafo tercero: "no podrá ser transferidos ni empleados en finalidades distintas a las que motivaron su creación, los fondos y las reservas de los seguros sociales". También los morosos le adeudan a la Caja del Seguro, sumas que bastarían por sí solas para equipar los principales hospitales de una buena parte de las tecnologías de punta.
Salud para todos significa recuperar los recursos destinados a la salud y planificar rigurosamente las funciones de la medicina preventiva y curativa, con el apoyo y la unidad indisoluble de los trabajadores de la salud y las comunidades. Debemos trabajar arduamente por convertir la Seguridad Social, la salud pública y los servicios de atención primaria, en unos de los mejores y más avanzadas del continente.
Las instituciones de servicios como el ICE y RECOPE, son propiedad inalienable de los costarricenses. Su uso eficiente y planificado nos permitiría a los costarricenses ser líderes en energías limpias y renovables.
Con el decidido apoyo de los trabajadores y técnicos del ICE, el AyA, el CNP, el INVU, el INS, el IDA, RECOPE y el sistema financiero estatal, el gobierno de unidad nacional puede garantizar la eficiencia institucional, la soberanía energética, un sistema crediticio orientado a la producción de alimentos y obras de infraestructura y al abastecimiento pleno de agua pura para toda la población, la agricultura, las industrias y los servicios.
5.- EDUCACIÓN UNIVERSAL Y GRATUITA EN TODOS LOS NIVELES.

Costa Rica debe avanzar sin pausa, hacia una educación de alta calidad, de contenido científico y crítico y sin groseras discriminaciones debidas a los ingresos o la ubicación geográfica. Es posible llevar las artes y la cultura hasta el último rincón de la Patria, convirtiendo a los grupos musicales, teatrales y artísticos, en empresas itinerantes. Asimismo, resulta imperativo dignificar la labor docente, como unidad indisoluble de maestros y alumnos, dotándola de las condiciones materiales necesarias (infraestructura, equipo, mobiliario, tecnología) que faciliten el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Educación de alta calidad significa pensamiento crítico y necesariamente, la formación y capacitación permanente para el mejor ejercicio del magisterio. Significa la remuneración apropiada, que reconozca la augusta labor de los docentes y su adecuada ubicación como figuras emblemáticas de la sociedad costarricense plenamente capacitados para vincular los procesos educativos con las necesidades de las comunidades y regiones del país.
La ciencia, como la expresión más alta del pensamiento racional, no puede estar aislada de las angustias y los problemas del país. En ese sentido, concebimos el desarrollo de la ciencia nacional como la adaptación de la ciencia universal, al servicio de las particularidades propias de Costa Rica.
El desarrollo científico sobrepasa las tareas propias del sistema educativo, aunque el cultivo de la ciencia en las instituciones de educación superior puede convertirse en un factor decisivo de la promoción del pensamiento racional y crítico. Por ende, la ciencia nacional se convierte en un soporte del progreso intelectual y económico y de la plenitud de la soberanía nacional.
El desarrollo científico y tecnológico debe estar al servicio del país y convertirse en fundamento de empresas innovadoras, en manos de jóvenes y adultos emprendedores.
6.- VIVIENDA PRIORITARIA PARA LOS TRABAJADORES Y LAS CLASES MEDIAS.

Las viviendas se han convertido en una fuente inaceptable de especulación y segregación social. Los especuladores se apropian de las mejores tierras, del paisaje, las bellezas naturales, los servicios públicos y el agua. Por su parte, las barriadas insalubres y el hacinamiento, la ausencia total de recreación y alegría y la ausencia de una vida comunitaria fraterna, son fuente de incontables problemas sociales. Entre estos dos extremos, no existen programas de vivienda para las clases medias.
Aprovechando las casi inagotables canteras de calizas, áridos y piedra bruta, es posible darle un nuevo impulso nacional a la producción de cemento, piedra quebrada y otros materiales en manos nacionales y en asocio con empresarios locales y las comunidades, reactivar la construcción de miles de viviendas, caminos, clínicas y obras civiles.
Es urgente elaborar y ejecutar los planes de desarrollo urbano pensando en la belleza, la limpieza, la seguridad, el trabajo, el trasporte y la construcción de espacios acogedores y resguardados. Al mismo tiempo es necesario vincular el desarrollo local con comunidades organizadas y gobiernos locales volcados a las tareas del desarrollo humano, material y ambiental.
En esta construcción de una democracia solidaria y fraterna, las mujeres tienen un papel preponderante, no solo por sus capacidades personales e intelectuales, sino como portadoras naturales del más elevado sentimiento de compasión y amor, como es la maternidad.
7.- PRODUCCIÓN E INVERSIÓN PRODUCTIVA EN BENEFICIO DE TODOS.

El mercado interno es un recurso económico de incalculable valor y no puede salir de nuestras manos, junto a las inversiones de capital privado nacional y estatal. A la vez promoveremos una inversión extranjera directa fundada en el respeto irrestricto de nuestras leyes laborales y la naturaleza, el beneficio del empresariado local, a través de los encadenamientos productivos entre empresarios grandes y pequeños, las comunidades y las instituciones de servicio.
Nuestros valores cívicos y transformadores, pueden ser un gran estímulo a las inversiones extranjeras, pero Costa Rica no está en venta.
La producción de bienes y servicios debe privilegiar las organizaciones asociativas como las organizaciones de capitalización en manos de los trabajadores, asociaciones solidaristas y cooperativas, así como un avanzado sistema de pequeñas y medianas empresas de producción, distribución y exportación.
La producción está directamente vinculada al desarrollo de la democracia económica, es decir, a la existencia de mecanismos altamente eficaces de distribución de la riqueza, de sistemas impositivos y tributarios avanzados, junto a un empresariado dotado de un alto grado de sensibilidad y responsabilidad social. Por su parte, el sector estatal de la economía, debe hacerle sentir a la ciudadanía de que ella es, realmente, la propietaria de los bienes y servicios del estado.
El centro de la producción y los servicios son los trabajadores y trabajadoras manuales e intelectuales. Como portadores y dueños del trabajo humano, con fundamento en su alto sentido de responsabilidad y moral productivas, es que hacia ellos y su seguridad, su salud, su bienestar físico y mental, su justa remuneración y compensación y la plena garantía de sus derechos de asociación y organización sindical, debe dirigirse la atención esmerada de ellos mismos, de los patronos y del Estado.,
Por otro lado, y si bien es cierto que vivimos en una sociedad capitalista, los empresarios patriotas del campo y la ciudad y los emprendedores en general, sufren permanentemente las trabas burocráticas, los trámites pesados y absurdos y una inaceptable carencia de estímulos y apoyo del Estado. La producción privada y sobre todo aquello en manos de empresarios nacionales es, en general y bajo cualquier circunstancia, un asunto de interés público y una preocupación de la sociedad en su conjunto.
8.- UNA CONSTITUCIÓN POLÍTICA MÁS DEMOCRÁTICA.

Una nueva Constitución Política que incorpore lo fundamental del proyecto humanista y transformador que enarbolamos, debe ser aprobada. Entretanto, será necesario promover los cambios constitucionales parciales que garanticen la plena salvaguarda del patrimonio nacional, una nueva concepción de la política, de la participación y la dignidad de los ciudadanos, de las garantías ambientales, la plena recuperación de la geografía y la territorialidad nacionales, la pureza electoral, los derechos humanos, económicos, sociales y culturales como la libertad de opinión y la democracia informativa y un ambiente sano para la familia, el trabajador y la comunidad.
Los procesos electorales deben recoger, sin sombras de duda, la voluntad del soberano. Por eso deben ser diáfanos, equitativos y controlados por los electores en todos sus detalles. No volveremos a los procesos electorales manipulados, viciados o fraudulentos ni a fallos judiciales inducidos desde afuera. .
9.- COLABORACIÓN, SOLIDARIDAD, AUTODETERMINACIÓN.

Costa Rica debe mantener relaciones diplomáticas y comerciales con todos los pueblos del mundo, basadas en los principios de autodeterminación, independencia y soberanía, apoyo mutuo y solidaridad.
Costa Rica debe darle énfasis a las relaciones con los países menos desarrollados y en especial con los pueblos hermanos de América Latina, relaciones fundadas en nuestra identidad histórica, el beneficio y el respeto mutuos, la colaboración y la amistad fraternales.
Mantendremos con los EEUU y otros países del mundo rico, relaciones absolutamente respetuosas y constructivas, basadas en los principios de paz, amistad, colaboración y libre autodeterminación; relaciones comprometidas con la firme salvaguarda de nuestros recursos naturales y humanos y en nuestra soberanía e independencia. El intercambio comercial puro y simple, es sólo una faceta de esas relaciones, a las que debemos agregar la transferencia tecnológica, el comercio justo, la ayuda al desarrollo y el respeto a los principios de la convivencia internacional basados en la carta de la ONU.
Millares de turistas del mundo rico viene a Costa Rica en busca de un medio ambiente hermoso y estimulante. Ésos turistas, deben aprender que Costa Rica los quiere y los acoge como amigos y amigas y que eso genera su obligación de respetar nuestra Patria, nuestro pueblo, nuestras mujeres, nuestros jóvenes y nuestros niños y que éste no será nunca un lugar para los vicios y las malas costumbres.

10.- UNA CULTURA SOLIDARIA Y HUMANISTA QUE RECUPERE LA IDENTIDAD NACIONAL

Aspiramos a una cultura fundada sobre valores éticos, la espiritualidad, la sensibilidad y el pensamiento crítico; una cultura que estimule el crecimiento moral y ético de los ciudadanos, su sensibilidad y su imaginación; una cultura que exprese, junto a su más extensa difusión a lo largo y ancho de la Patria, los atributos propios de nuestra identidad nacional y latinoamericana, su historia, sus valores, sus costumbres y tradiciones, manifestados a través de la belleza, la libertad de creación y el amor en su sentido más amplio. En particular los medios de comunicación de masas, en su irrestricto disfrute de la libertad de opinión, deben ser plenamente conscientes de su responsabilidad en la transmisión y difusión de esos valores y de ser barreras ante la penetración de las expresiones deformantes como el consumismo, la violencia, el sexismo, el juego y las drogas.

HACIA UN GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL

De nada nos servirían ideas, valores y propósitos, si el movimiento patriótico no avanza hacia la conquista del poder político y el control del Estado. Es cierto que el poder de la ciudadanía no se expresa únicamente como el dominio sobre las estructuras políticas del Estado. Pero el control del gobierno y las instituciones, es decir, el poder político, es el instrumento con que el Soberano, está en capacidad para tomar las decisiones fundamentales sobre el presente y el futuro de la Patria y de sí mismo.
Concebimos la unidad nacional como el conjunto inseparable de todos los costarricenses sin excepción, fundado en la solidaridad, el apoyo mutuo y la defensa de la Patria. Unidad Nacional significa una Costa Rica donde haya espacios y oportunidades de desarrollo para todas las personas, independientemente de su condición social.

De todo lo anterior surge la necesidad de:

Reconocer la existencia de un nuevo orden político nacional, surgido en virtud de la lucha cívica contra el TLC, el que debe ser consolidado con base en nuestra visión social integradora del Patriotismo Solidario y con fundamento en las grandes reservas morales y espirituales construidas y acumuladas por nuestro pueblo a través de su historia.
Iniciar un intenso diálogo por todo el país, orientado a difundir y ganar la adhesión, entre amplios sectores ciudadanos, a los principios que orientan el contenido de la Proclama de San Pablo de Heredia. Porque con independencia del partido o la organización a que pertenezcan, lo fundamental es y será siempre, la comunidad de ideas y de propósitos.
Encauzar la energía de la amplia base social que luchó en el Referéndum del 7 de octubre del 2007, los valores y la experiencia de los Comités Patrióticos, los sindicatos y otras organizaciones, junto a la riqueza intelectual desplegada en el combate ideológico y cívico contra el TLC.
Incorporar a nuestro movimiento, unidas en torno a la Proclama de San Pablo de Heredia, a las personas de todo origen, de cualquier corriente política previa y condición social, que conciban la solidaridad, la honestidad, el amor al prójimo y a la Naturaleza, por encima del materialismo que pregona el capitalismo salvaje.
Llamar a los compatriotas que se abstuvieron o votaron por el SI en el Referéndum. Ellos son bienvenidos y forman parte indisoluble de la ciudadanía, cuyas aspiraciones legítimas están integradas en nuestra propuesta. El movimiento cuya construcción hemos iniciado en torno a las ideas expresadas en esta Proclama de San Pablo de Heredia, es de personas, de ciudadanos y ciudadanas y no de organizaciones.
Convocar a la ciudadanía, a integrarse al Movimiento de la Proclama, y a encontrar dentro de él, las áreas de trabajo más acordes con sus inclinaciones, pues el movimiento es de naturaleza multifacética. Lo concebimos como un movimiento político ideológico, político social, político cultural y político electoral.
Impulsar la defensa de los intereses y valores de las diversas regiones y culturas del país, con un espíritu de solidaridad e integración nacional, respetando las diferencias y acentuando las similitudes.
Concertar, a través de un diálogo permanente entre nuestro movimiento y otras fuerzas, la constitución de un frente unitario, o sea, la unidad electoral y programática de las diversas fuerzas, personas, organizaciones y partidos, cuyo propósito central sea la restitución del estado social de derecho y de servicio público, destruido por las fuerzas neoliberales y sus aliados externos y encabezadas, en lo fundamental, por el actual gobierno. .


En este sentido, nuestros objetivos son:

1- Expulsar a los neoliberales del gobierno y restituirle el pueblo costarricense, su plena soberanía sobre los asuntos públicos y la conducción de la Patria.
2- Restaurar del modelo de desarrollo nacional y regional inclusivo, solidario y justiciero;
3- el fortalecimiento de la independencia y la soberanía nacionales
4- Impulsar políticas avanzadas, así como prácticas congruentes y visibles, en los campos de la conservación ambiental, el cambio climático, los fondos marinos y los recursos nacionales estratégicos para el nuevo milenio.
5- Junto al rescate de las instituciones y las conquistas sociales, conjugar un modelo latinoamericanista de colaboración, equidad, justicia y paz.
6- Desde la nueva Asamblea Legislativa, es preciso revisar y revocar las llamadas leyes complementarias, para revertir sus nocivos efectos. Estos esfuerzos aparecen como una vía de reivindicación de ese Poder del Estado, supuesto .representante del pueblo, que ha sido sometido a la mayor humillación y sumisión de su historia.
7- Desde el Poder Ejecutivo, renegociar el TLC con el nuevo Gobierno de los EEUU, abriéndole curso a una posición diáfana y ventajosa para nuestro país y que no vulnere nuestros valores de soberanía e independencia.
8- Son imprescindibles reformas electorales, urgentes y radicales cambios legales que impidan la reiteración de los fraudes y la burla mediática a la voluntad popular, junto a la recuperación en beneficio de la democracia, de los miles de millones que alimentan maquinarias partidaristas, desgastadas y corruptas.
9- Poner en práctica una democracia participativa, que se nutra del movimiento social, como expresión de la conciencia cívica de las grandes mayorías. Tal conciencia se expresará en la participación y evaluación permanente de aquellos costarricenses competentes, hombres y mujeres, que ocupen puestos claves de juntas directivas institucionales u otros órganos, banca nacional, juntas cantonales y distritales, entre otras.

Nuestra obligación es contribuir a la construcción de un amplio frente cívico y electoral de todas las fuerzas patrióticas, sin excepción y cuyo propósito común sea el traslado del poder político a manos de la nueva mayoría nacional, junto a la derrota de los neoliberales y sus aliados, que controlan, en su exclusivo beneficio, el aparato del Estado.
ESTE DOCUMENTO, APROBADO EN LA REUNIÓN DEL 7 DE JUNIO EN SAN PABLO DE HEREDIA, RECOGE LAS OBSERVACIONES HECHAS AL TEXTO ORIGINAL, POR COMPANEROS Y COMPA